No soy
nada orgulloso, el orgullo solo te hace sentir mejor, pero no arregla nada.
Soy
cobarde, no soy capaz de decir lo que siento, a menudo me callo muchas cosas y
me desahogo con la almohada por las noches. Me hago el tonto por cosas que no
quiero perder, aunque me hagan daño.
En mis días malos o no hablo nada, o hablo
mucho. Me distraigo con lo que sea, con tal de no pensar en nada.
Lloro solo,
disimulo.
No me entiendo con las canciones ni sé qué decir en el momento
oportuno.
Un te quiero mío no lo consigue mucha gente, y puedo asegurar que si
lo digo es porque lo siento de verdad. No es difícil sacarme una sonrisa, pero
al final detrás de ella se esconde lo mismo que si no la hubiese.

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