Miles de palabras salieron escupidas de su boca, palabras sangradas
de sus preciosos labios que los cubría con lágrimas de oscuridad, dañando la
belleza que en ellos habitaba.
Miles de palabras salpicadas a un corazón no merecedor de tan
despreciables vocablos.
Miles, si miles fueron los acontecimientos que le llevaron a tan
desgraciada acción, tal que la llevó a desaparecer de su vida.
Cartas que enviadas durante 365 días no llegaron a ser leídas por
tan despreciable ser, no leídas por miedo a perder, a enamorarse de la persona
que posiblemente no volvería a ver.
Por cada carta recibida derramaba una lágrima, incapaz de abrir
ese lazo verde esperanza del que nunca confió, ese lazo que llevaba escrito un
te quiero, al cual él siempre le añadió perder, por no luchar por lo que
realmente sus lágrimas afirmaban,
por ella.
por ella.
