domingo, 25 de mayo de 2014

El último haz de luz



Sentados en lo alto del acantilado miraban hacia el horizonte, bañados en la brisa del mar al atardecer, poco a poco él iba acercando sus rudas y ásperas manos acariciando su suave piel, hasta fundirse en un abrazo cuando el último rayo de sol terminaba de arroparlos.
Una lágrima caía lentamente por su mejilla, sabiendo una vez más que perdería a su amado por un tiempo o para siempre…


-   - Cada día tras mi marcha, sube a este acantilado y recuerda mis cálidos abrazos con la puesta de sol, ya que como él, volveré para verte.-Le decía él fruncidos en un abrazo.


Tras irse a la guerra, ella cada día subía al acantilado como él le decía, para decirle un día más adiós al sol, esperando su regreso.
Pasado un tiempo, en una mañana fría y oscura, una carta asoma por debajo de la puerta. Ella, temblorosa y con lágrimas en los ojos se arrodilla para cogerla y leerla:



Hola pequeña, me gustaría que nunca llegase esta carta a tus manos, que no pudieras leerla o que no supieras que existe.
Siento decirte que he perdido, sí, he caído defendiendo nuestros sueños, para poder cumplirlos una vez hubiese terminado la guerra.
Nunca te abandonaré, nunca dejaré que me olvides, aunque sé que no lo harás, siempre estaré a tu lado, arropándote cada amanecer como el sol cuando baña la tierra.
Siempre seré ese último haz de luz que sale del sol, y que cada día hemos visto juntos y seguiremos viendo.
Seguirás luchando por nuestros sueños, sé que lo harás.



Al terminar de leer la carta entre un mar de lágrimas sale corriendo hacia el acantilado, sus lágrimas se derramaban ràpidamente acariciando levemente sus mejillas; al llegar a lo alto aprieta la carta muy fuerte contra su pecho.Al nacer el sol, y con él su primer haz de luz, ella se lanza del acantilado al mar quedando su cuerpo engullido por las aguas y destrozado por las rocas. 


Sus sueños pudieron más que su dolor,

pues su sueño,

era estar toda la vida junto a él.

viernes, 2 de mayo de 2014

Palabras...



Tantas palabras que decirte y tan poco tiempo para contártelo… quisiera poder tener todo el tiempo del mundo para decirte tantas cosas… pero no sabría por cual empezar.

Muchas palabras conforman mi corazón, pero en ellas no cabe el sentido de la traición, sangre conductora que las transforma en caricias, caricias q hacen soltar esa lágrima de alegría que limpio cada mañana al despertar…

Vivo para tu sonrisa, tu mirada, la forma de tus labios… porqué no poder sentirlos junto a los míos? ¿Dónde estás? Quisiera poder encontrarte, pero el destino no me lo permite…  Te odio porque estas lejos y no dejas que te vea, solo el resplandor de la luna me deja ver el brillo de tus ojos…

Si, un millón de cosas te diría, estas, y muchas más… pero para ello te necesito al despertar de mis sueños…