Nos tiramos al precipio, nos
dejamos caer, hasta ese preciso instante que rozan nuestra mano. Fuertemente,
nos aferramos a ella, un amigo, pero…
De que vale tener un amigo, si no
puedes disfrutar de él.
De que vale admirarlo, si no te
entiende.
De que vale… vuelve la relación de
letras para dar sentido a un millón de sentimientos o razones por las cuales me
llevan de nuevo a no escribir, sino teclear cientos de caracteres para dar
razón a un sentimiento nulo.
Una pena.
Valorar, siempre lo hacemos, muchas
veces a la persona equivocada.
¿Por qué nos hace daño?
La respuesta todos la sabemos,
daríamos la vida por esa persona sin pedir nada a cambio pero… cabe preguntar,
¿daría él la vida por nosotros?
Sigo escribiendo…
No tengo palabras, dejo de teclear.
. . . .
No hay comentarios:
Publicar un comentario