Sabes, nunca he vivido una historia
sin final.
No he entendido porque ha de tenerlo.
Siempre lastimamos el corazón
siempre, con notas en blanco.
Sabes, nunca he
sido capaz de escribir algo.
No merecía la
pena mermar su color.
No estaban hecho el
uno para el otro,
no era su lápiz, ni
el papel,
con el que compartir
su corta casualidad.

