Llega el llanto de los árboles,
A las lágrimas caídas de sus delgados brazos,
Derramadas en el regazo de las finas hierbas,
Llenas de caricias del viento,
Del cálido cobijo del sol,
Y el mecer, de su grueso cuerpo.
Llega la soledad de los árboles,
De su desamparo,
De su abandono.
Llega el frío a sus huesos,
A la añoranza de su felicidad,
A la nostalgia de volver a tenerte.

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