martes, 25 de marzo de 2014

Yo jamás te olvidaré, acuerdate tú de mi también...



Quizá le dolía ver como la miraba. Le sonaba esa mirada, pero ya ni era igual a la que se había enganchado.
Su sonrisa, antes era de él, y ahora, ya no le correspondía. 
Sus brazos rodeaban, cariñosos. 
Sus manías siempre presentes, y sus tonterías a punto. 
Su pelo, ese que tanto le gustaba tocar, era acariciado. 
Quizá fue eso lo más extraño, saber que ahora no le pertenecía nada de lo que le hacía feliz. Pero se molestó en pensar que esos ojos eran mucho más felices así, que esa sonrisa era mucho más amplia y sincera. Sonrió, pues le gustaba verla así, aunque ni siquiera fuese a su lado. Solo le cayó una lágrima, tan solo una, provocada por la rabia e impotencia de no poder olvidarse de ella.


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